lunes, 19 de marzo de 2012

Trayectoria profesional: en un futuro próximo

Justo al término de este curso del Instituto Cervantes me embarco en una nueva aventura. Pondré rumbo a Japón para seguir progresando en el estudio de la lengua del país nipón y al mismo tiempo empezar a labrar mi futuro profesional. Anteriormente hice el curso intensivo de ELE en la International House con la intención de ejercer como profesor de español para extranjeros en Japón. Actualmente, la realidad del ELE en Japón nos da muy pocas opciones de trabajo a los profesores y es que la demanda se decanta básicamente por el inglés. Existen multitud de academias en toda la geografía japonesa interesadas en contratar profesores de inglés, pero muy pocas que quieran hacer lo mismo con nosotros, los docentes del español. Aún así no bajo los brazos e intentaré darme a conocer en academias de la zona donde voy a vivir, Kioto, la antigua capital imperial de Japón. Al mismo tiempo, aprovechando la estancia en la universidad de Kioto tengo previsto ponerme en contacto con profesores del departamento de español, con la posibilidad de empezar a dar algunas clases semanales.

Si las cosas no van bien durante estos meses a nivel profesional mi intención es seguir formándome. Los másteres en ELE son una muy buena opción e incluso estuve mirando algunos ofertados por universidades japonesas, como el máster en ELE de la Universidad de Estudios Extranjeros de Kobe. Aún así no creo que tome esta opción ya que el presupuesto no llega para pagar la matrícula. Tengo claro que esta profesión requiere de un aprendizaje constante ya sea través de cursos específicos o con la participación en congresos jornadas etc.

En cuanto a la predilección por el alumnado la verdad es que no tengo ninguna. Una de las características que más me motivan de la enseñanza del español a extranjeros es que el profesor es quien se adapta a las necesidades de sus alumnos. Esta, nuestra profesión, no se convertirá nunca en algo monótono.

En estos primeros compases de mi formación como profesor de español como lengua extranjera pienso que el portfolio se convierte en el mejor instrumento para la reflexión. Entiendo que esta herramienta forma parte del desarrollo del profesor durante toda su trayectoria y pasa a ser un amigo inseparable del docente. Como si de un texto vivo se tratara en el podemos incluir variedad y multitud de aspectos que nos ayuden en la tarea de la reflexión y la observación constante de nuestro trabajo. Así podríamos incluir dentro de nuestro portfolio parrillas de observación diseñadas por nosotros mismos (que consideremos que nos pueden ayudar a mejorar en algún ámbito de nuestras clases), cuestionarios de autoevaluación, el diario del profesor a modo de muestras que posteriormente pueden ser analizadas y usadas para reflexionar sobre el desarrollo de nuestras clases, materiales que hayan funcionado en el aula etc. El portfolio se convierte en un gran baúl donde guardar todo aquello que nos pueda ayudar en el desarrollo de nuestra actividad docente.


jueves, 15 de marzo de 2012

El papel del observador

Observar se convierte en un ejercicio necesario en el día día de un profesor de lenguas extranjeras. Los docentes tenemos que estar pendientes de todo aquello que sucede en el aula, por pequeño o insignificante que nos pueda parecer. La observación forma parte del enfoque reflexivo y nos ayudará a avanzar en el camino de la mejora constante de nuestra profesión. Observar puede parecer un acto fácil de llevar a cabo, y es que no nos cansamos de observar a lo largo de nuestro día a día. Pero ¿Nos damos cuenta de que observamos? Y, ¿Qué es lo que observamos y por qué? Paseando por la calle, cuando vamos a cenar a un restaurante, en un viaje en coche, durante una conferencia... la mayoría de veces nos percatamos de muchas cosas que estan pasando a nuestro alrededor pero no tenemos consciencia de que se está realizando un ejercicio de observación a drede. Entiendo que en un principio observamos por interés. Es decir, seremos capaces de percatarnos de todo aquello que nos genere cierto interés ya sea porqué se relaciona con nuestras motivaciones personales o nos parezca fuera de lo común.

Como profesores de lengua extranjera debemos conseguir llevar el ejercició de la observación al aula. Para empezar aclarar que es muy distinta la observación que realizará el profesor que en esos momentos esté dando la clase que un compañero que haga las veces de observador. Cuando estamos delante de nuestros alumnos en la mayoría de ocasiones estamos tan pendientes de desarrollar las actividades planeadas que no nos percatamos de elementos importantes que pueden influir en el desarrollo de las mismas. Es esencial que el profesor sea capaz de observar y hacer una radiografia de cada uno de sus alumnos para "conocer" su estado de ánimo y que nivel de motivación les genera todo aquello que les explicas. Muchas veces los alumnos vienen a clase con preocupaciones, con circunstancias ajenas al curso de lengua extranjera y es trabajo del profesor percatarse para intentar que esto no influya en la predisposición al aprendizaje.

Por otro lado, habrá multitud de elementos que el profesor no será capaz de captar y es aquí donde interviene la figura del observador. El observador normalmente es otro profesor que se interesa por tener una visión crítica y objetiva del transcurso de una clase para, posteriormente, comparar con su forma de llevar a cabo una sesión. Reflexionar sobre lo observado le servirá para entender que cosas han funcionado y cuales no y, al mismo tiempo, será capaz de proponer una solución para sus próximas sesiones.


¿Qué observamos en el transcurso de una clase de lenguas extranjeras?

Se puede observar el manejo del aula por parte del profesor, la interacción y el feedback que tiene con los alumnos, la forma en que genera los contextos de las actividades, cómo da las instrucciones, como gestiona las dinámicas, la predisposición de los alumnos para con las explicaciones del profesor y a la hora de realizar las actividades, la integración de destrezas que se realizan durante una clase, el uso de material auxiliar como radiocasete, proyector o transparencias, la habilidad de captar los errores y corregirlos por parte del profesor, si las actividades son significativas para los alumnos y hacen su función de presentar un nuevo lenguaje, si el profesor abusa del TTT (tiempo de habla del profesor) o por el contrario "suelta" a sus alumnos para que sean ellos mismos quienes generen los contextos de las actividades y un largo etc.

¿Qué creo que es conveniente que haga un observador mientas observa una clase?

El observador debe confeccionar una guía de los aspectos a tener en cuenta a la hora de observar.Para esto, normalmente, el observador confecciona una parrilla o plantilla donde irá apuntando todo aquello reseñable durante el transcurso de la sesión. No se trata de una parrilla cerrada aunque normalmente estan presentes la mayoría de los puntos citado en el apartado anterior. El observador es una persona que, aún sin intervenir activamente en el transcurso de la sesión, puede ayudar en el proceso posterior de reflexión del docente que imparte la clase y, del mismo modo habrá realizado un ejercicio que le beneficiará a la hora de plantear sus próximas sesiones. Reflexionar sobre lo observado será otro de los aspectos que los profesores tendremos que desarrollar para mejorar en este largo camino de la enseñanza de las lenguas extranjeras.

lunes, 12 de marzo de 2012

"La competencia docente y el desarrrollo profesional" de Gregorio Pérez de Obanos

Después de leer el texto de Gregorio Pérez de Obanos me voy dando cuenta poco a poco de lo importante que es la palabra "reflexionar" para un profesor. Y digo "profesor" sin mucha convicción, quizás a partir de ahora deberíamos pasar a llamarnos "facilitadores" o futuros "facilitadores".

Es muy interesante la gradación qualitativa que el autor hace entre lector y facilitador, poniendo en el medio la figura del profesor. Al primero sólo le interesa el contenido, pero nunca se ha visto motivado por los métodos adecuados para enseñarlo. Y me surge la primera duda: ¿Cuando a nivel académico se habla de "lector" (véase por ejemplo la becas en universidades de lectorado) nos referimos al "lector de Pérez de Obanos? Personalmente dudo que así sea y las universidades solamente esten interesadas por el "contenido". En el siguiente peldaño encontramos al profesor, quién posee las características del lector pero al mismo tiempo domina la metodología y las técnicas para enseñar los contenidos, de una lengua en nuestro caso. Entiendo que el autor, en este punto, hace hincapié en la poca formación del profesor (no se si podría entender incluso "interés") en el desarrollo de habilidades y actitudes relacionadas con su papel como docente. Él habla de una falta de destrezas significativas, entiendo hacia los alumnos pero que también deduzco se trata de habilidades y actitudes hacia uno mismo y hacia la instituciñon por la que trabaja. La verdad es que la definición que hace el autor del profesor me ha dejado bastante descolocado. Finalmnete, se nos presenta esta nueva figura, la del facilitador. En él convergen las capacidades antes mencionadas del profesor pero añadiendo un nuevo elemento: la reflexión. La capacidad de pensar y tener en cuenta todos aquellos procesos de interacción que se dan en el aula: él, sus alumnos y la unión de estos dos para hacer un ejercicio introspectivo y de reflexión objetiva de su trabajo con la intención de mejorar en su tarea como docente con las miras puestas en el desarrollo de aprendizaje de sus alumnos.

La figura del facilitador se convierte para el autor en el "no va más" de la enseñanza de lenguas. Ya no me atrevo a usar la palabra "profesor" ya que con esto querría decir que hasta el momento, en lo que llevamos de curso y desde que empezé en esto de las lenguas extranjeras, he estado hablando de aquellos docentes que no tienen ni han tenido en cuenta este factor reflexivo y psicológico de su labor.


Nunca me planteé seriamente que pudiera existir esta gradación o clasificación qualitativa de los docentes que se dedican a la enseñanza de lenguas extranjeras. Siempre tuve la sensación de que quien más quien menos ejercía la profesión con la clara intención de aumentar sus conocimientos a nivel de contenido, no dejar de aprender sobre las metodologías de enseñanza juntamente con un marcado carácter reflexivo que permitiera analizar lo sucedido en el aula en pro de una mejora constante de la docencia.

miércoles, 7 de marzo de 2012

El portafolio del profesor

La elaboración de un portafolio nos permite ser exigentes con uno mismo. Hacer un diario de las clases ayudará, posteriormente, a poder reflexionar sobre aspectos concretos que creamos puedan ser mejorados, cuestiones a tener en cuenta para futuras clases o conceptos que necesitan ser ampliados. Es, sin lugar a dudas, una buena herramienta a la que acudir para analizar y reflexionar en frío sobre cualquier parte de la enseñanza del español.

Los profesores no somos capaces de controlar todo lo que pasa en el aula durante una sesión. Podemos empaparnos de la gramática y del lenguaje que presentaremos posteriormente, diseñar las actividades que creemos son adecuadas para que los alumnos interioricen el lenguaje en cuestión, pensar en dinámicas que aporten cambios de ritmos durante la clase… pero nunca tendremos la certeza de que todo esto funciona hasta que lo pongamos en práctica. Forma parte del camino de la enseñanza el ir tropezando y averiguando que métodos, que técnicas o que herramientas son las más adecuadas para cada una de las situaciones que se dan en el aula.


Será en el portafolio del profesor donde aportaremos en forma de muestras aquello sucedido durante la sesión. Qué cosas han funcionado, cuáles no y todas aquellas incidencias que creamos susceptibles de ser mencionadas quedarán reflejadas en esta muestra de carácter más objetivo realizada justo después de la clase. Posteriormente, en frío y de forma reflexiva, procuraremos entender y buscar el porqué de todo aquello que creemos no ha ido del todo bien. Plasmar en un soporte físico (papel) o virtual (un blog como el que estamos desarrollando) nos ayudará a la hora de ser conscientes de todos estos detalles que en un principio se nos escapan y que en un futuro intentaremos subsanar. Es por este motivo que el portafolio se convierte en un compañero de viaje del profesor y aunque a veces se vuelva cansado y pesado de elaborar a la larga será de gran ayuda.